DEITOX – CITEDEF
División de Investigaciones Toxicológicas

MISIÓN

Su misión es la de servir de centro de consulta, promoción, asesoramiento, referencia y excelencia en temas de toxicología de interés para el país.

La toxicología es la ciencia que estudia las interacciones nocivas entre las sustancias químicas y los seres vivos y hace evaluaciones del riesgo que eso implica. Comprende distintas áreas de interés según el ser vivo afectado, el medio o la circunstancia donde se dan esas interacciones y esto genera distintas orientaciones. Por ejemplo: ambiental, ecotoxicológica, industrial, ocupacional, social (vinculada con los hábitos), clínica, de fármacos, alimentaria, agronómica, veterinaria, prospectiva, retrospectiva, legal, utilitaria (cuando el efecto tóxico es lo deseado, tal como en el diseño de herbicidas, fungicidas, insecticidas, fármacos quimioterápicos, etc.) y quizás otras más. Todos estos campos de acción requieren a su vez de conocimientos básicos para su desarrollo, sin los cuales no sería factible ni correcto encararlas siquiera.

Es lo que se denomina «Fundamentos de Toxicología». Se incluyen aquí aquellos conocimientos acerca de cómo los tóxicos se absorben en un ser vivo, como se distribuyen dentro del mismo, como son excretados, que transformaciones ocurren en sus moléculas, y como el tóxico en sí mismo y los productos de transformación interaccionan con componentes de sus células y qué consecuencias nocivas resultan de estas interacciones. Como resultado de sus conocimientos será posible hacer pronósticos de riesgo, diagnósticos de la etiología y aún diseñar tratamientos. En el caso de la toxicología utilitaria también será posible por ejemplo concebir cómo eliminar selectivamente una plaga sin dañar a otro ser vivo que se desea preservar, o matar a un parásito que se hospeda en otro ser vivo al que no se quiere perjudicar, etc. Se comprenderá por tanto que la toxicología en cualquiera de sus áreas es esencialmente multidisciplinaria y que tiene como componentes esenciales a la química y a la biología. Por ejemplo: la ecotoxicología requiere de la ecología (ciencia que estudia las interacciones entre las especies en su ambiente físico y geológico natural), una ecoquímica y por supuesto, el conocimiento y práctica de los fundamentos de toxicología. Esta conjunción permitirá establecer el riesgo de la acción de un tóxico en un ecosistema.

Para poder cumplir con su misión e interaccionar con la gran variedad de profesiones que tienen alguna relación con el quehacer toxicológico (químicos, bioquímicos, farmacéuticos, biólogos, médicos, veterinarios, ingenieros químicos, agrónomos, especialistas en higiene y seguridad, geólogos, etc.) el DEITOX optó por fortalecer para su propia actividad ese aspecto central que todas las áreas necesitan: los conceptos básicos (los fundamentos) de la ciencia de la toxicología. Este enfoque involucra la comprensión de por qué los tóxicos son dañinos para los seres vivos. ¿Cómo hacer entonces para que los estudios y los resultados que se obtengan tengan una validez general para la gran variedad de seres vivos existentes y para los múltiples sitios blanco del daño en cada uno de ellos? Para esto se tuvo en cuenta que: 1) la célula es la unidad anatómica y fisiológica y de origen de todos los seres vivos; 2) las intoxicaciones no son más que la consecuencia del daño producido por los tóxicos a nivel celular.

La idea central detrás de estos conceptos es que las características y la gravedad de las intoxicaciones dependerán de la intensidad y de la reversibilidad del daño en las células del órgano u órganos afectados y de la relevancia que tenga esto para la vida del organismo. En los seres vivos unicelulares las consecuencias son más directas, no así en otros organismos más evolucionados y complejos. Este tipo de estudios dio origen a la toxicología moderna y a sus principios generales, que si bien se profundizan permanentemente han planteado  conceptos de validez general.

El proyecto inicial y madre de las contribuciones que hizo el DEITOX a la toxicología moderna estuvo vinculado con este tema clave, «Mecanismos de Daño Celular por Tóxicos». Mereció un apoyo financiero sostenido e ininterrumpido de los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos (NIH) entre los años 1969 y 1996 y contó también con subsidios adicionales a nivel nacional del CONICET y de la SECyT.

Las contribuciones del DEITOX permitieron establecer paso a paso los mecanismos por los cuales las células se dañan al exponerse al tóxico. Más importante aún, fue posible desarrollar tratamientos capaces de interrumpir el proceso en cada paso y así proteger las células. Los resultados permitieron establecer que las células inicialmente comienzan a dañarse de modos frecuentemente característicos de cada compuesto químico pero que se encaminan luego a morir por caminos comunes. Sobre esta hipótesis de trabajo el DEITOX desarrolló tratamientos capaces de bloquear esa etapa común tardía aplicable a muchos tóxicos.