DEITOX – CITEDEF
Departamento de Investigaciones Toxicológicas

DESARROLLO DE RADIOPROTECTORES PARA LA EXPOSICIÓN A RADIACIONES IONIZANTES.
(Programa de Investigación y Desarrollo para la Defensa: PIDDEF 11/12 y 03/16)

La exposición humana a las radiaciones ionizantes ha ocurrido durante usos militares de la energía atómica, los ensayos de otras armas nucleares y las resultantes precipitaciones radiactivas o durante la fabricación de los materiales involucrados. También existen experiencias de exposición a radiaciones que derivan del ámbito ocupacional: minería de uranio, exposición a radón, personal de aeronaves y vuelos espaciales, personal médico y técnico vinculado con la medicina nuclear, usos varios en la industria, etc. Los usos en medicina de las radiaciones ionizantes son hoy los más relevantes de aquellos que provienen de fuentes que produce la actividad humana e incluyen una cantidad amplia de aplicaciones en diagnóstico y tratamientos. Los accidentes en plantas de generación de energía agregaron una preocupación más, que no ha sido resuelta. Otro factor de riesgo por exposiciones masivas a radiaciones ionizantes lo supone la actividad terrorista.

Desde hace décadas se han sintetizado algunos compuestos con capacidad radioprotectora o mitigante para los efectos de las radiaciones ionizantes, siendo la principal limitación para su uso, su propia toxicidad. Fue así que luego de la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos se desarrolló un programa de síntesis y ensayos de radioprotectores. Se efectuó una cantidad importante de estudios preclínicos y aún clínicos, incluyendo el uso de alguna de estas sustancias en radioterapia de cáncer, intoxicaciones, emergencias militares y exposiciones durante vuelos espaciales. De aquellos estudios surgió la amifostina (WR-2721) como un radioprotector de eficacia aceptable. No obstante estas interesantes cualidades, dista de ser un radioprotector ideal debido a su toxicidad. El uso de WR-2721 en seres humanos tiene algunos efectos adversos de importancia. La existencia de estos efectos adversos impide su administración repetida para lograr un efecto protector sostenido. Por otra parte, un radioprotector ideal debería sostener su efecto por un tiempo razonablemente largo y esto implica que su toxicidad debe ser baja. Se hace muy importante entonces el desarrollo de radioprotectores nuevos o fórmulas de ellos que actúen previniendo o mitigando las consecuencias de una exposición.

La idea inicial detrás de nuestros estudios, consistió en aprovechar la capacidad radioprotectora de la amifostina cuando se la administra en una sola dosis previa a la radiación pero continuando posteriormente con la administración de otras sustancias de baja toxicidad que permitan reforzar el efecto protector inicial. Fue así que ensayamos con éxito una sustancia como el piruvato de etilo, que resultó ser un complemento eficiente para una dosis menor de la amifostina. Los resultados publicados recientemente por nuestro laboratorio generan un antecedente valioso acerca de esta hipótesis y abren el panorama para alternativas terapéuticas radioprotectoras y mitigantes reales.

En el presente proyecto se considera relevante extender y profundizar nuestros estudios previos vinculados con el uso conjunto de amifostina y piruvato de etilo en situaciones de exposición aguda a radiaciones ionizantes. Nuestra hipótesis de trabajo es identificar y caracterizar otras moléculas naturales o derivadas de ellas con muy baja toxicidad que puedan reemplazar por completo a la amifostina como radioprotector y proseguir con una terapéutica mitigante.